San Valentin nos regala Real Decreto-ley 3/2012, de 10 de febrero, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral.
Más allá de ser la primera reforma laboral de la historia que no ha contado con el conocimiento previo de los agentes sociales y económicos.
Además de suponer un nuevo y gravísimo golpe a los derechos laborales en este país.
Aparte de desequilibrar la balanza de forma descarada a favor de los empresarios en detrimento de los trabajadores, que quedan a disposición de los balances económicos de la empresa como simple instrumento de ajuste de cuentas. Pasando por alto el abaratamiento generalizado del despido a 33 días en caso improcedente ya 20 días los precedentes-que con la ampliación máxima de las causas objetivas serán la inmensa mayoría.
Obviando que a partir de ahora no será necesaria la autorización de la administración para aprobar expedientes de regulación de empleo, con la total indefensión que ello generará, y que las empresas podrán descolgarse unilateralmente de los convenios territoriales o de sector.
Sin tener en cuenta que a partir de ahora los empresarios cobrarán bonificaciones de 3.600 y 4.500 euros para contratar jóvenes y parados de larga duración, respectivamente; que pagarán sus salarios con el 50% del paro generado por el contratado, lo que quiere decir que los empresarios tendrán preferencia los parados que tengan prestaciones más elevadas y hacia los que la hayan agotado, y que, encima, durante el primer año los podrán despedir gratuitamente ya partir del siguiente año con una indemnización de sólo 20 días. Y pasando por alto el hecho que se producirá un efecto de despido masivo de los viejos contratados para volver a incorporar bajo la regresiva legislación vigente.
Dejando de lado todo eso, esta reforma no servirá para estimular la contratación, como por otra parte ya reconoció el propio Gobierno la semana pasada cuando contaba las negras expectativas del empleo para 2012. Y no lo hará porque el problema del paro en nuestro país no tiene que ver con el mercado de trabajo, sino con nuestro modelo productivo.
Pero este gobierno, al igual que el anterior, siguen 'erre que erre' con su política de retroceso en las garantías laborales.
Sin admitir que ninguna reforma laboral puede reactivar la economía, porque en realidad lo que hace falta es crédito al alcance de empresas, inversión pública que dinamice los sectores productivos y poder adquisitivo y estabilidad en la contratación para animar el consumo.
Está claro que no responde más que las viejas reivindicaciones de la patronal que ahora encuentran su oportunidad gracias a la crisis económica.
Josep M. Àlvarez. secretario general de UGT Cataluyna.
Descarga el texto del real decreto-ley la reforma laboral 2012.





